CORSARIOS DEL METAL
El Festival del Año

HELLFEST 2014

Los Capitanes Corsarios

David Esquitino, Fernando Checa y David Collados

Suscríbete

Recibe el programa

en cuanto se publica

(PODCAST)

Abordajes Recientes

Crítica. Paradise Lost: Faith divides us - death u...
Programa del 27 de septiembre de 2009
Playlist, domingo 27 de septiembre de 2009
Esta noche en Corsarios del Metal: Filtho de Silve...
Programa del 20 de septiembre de 2009
Tarja en Concierto
The Cult en España
Playlist, domingo 20 de septiembre de 2009
Esta noche baloncesto y música en Corsarios
Crónica del Metalway. Segunda Parte

El Cofre

11/2006
12/2006
01/2007
02/2007
03/2007
04/2007
05/2007
06/2007
07/2007
08/2007
09/2007
10/2007
11/2007
12/2007
01/2008
02/2008
03/2008
04/2008
05/2008
06/2008
07/2008
08/2008
09/2008
10/2008
11/2008
12/2008
01/2009
02/2009
03/2009
04/2009
05/2009
06/2009
07/2009
09/2009
10/2009
11/2009
12/2009
01/2010
02/2010
03/2010
04/2010
05/2010
06/2010
07/2010
08/2010
09/2010
10/2010
11/2010
12/2010
01/2011
02/2011
03/2011
04/2011
05/2011
06/2011
07/2011
08/2011
09/2011
10/2011
11/2011
12/2011
01/2012
02/2012
03/2012
04/2012
05/2012
06/2012
07/2012
08/2012
09/2012
10/2012
11/2012
12/2012
01/2013
02/2013
03/2013
04/2013
05/2013
06/2013
07/2013
08/2013
09/2013
10/2013
11/2013
12/2013
01/2014
02/2014
03/2014
04/2014
05/2014
06/2014
07/2014
08/2014
09/2014
10/2014
11/2014
12/2014
01/2015
02/2015
03/2015
04/2015
05/2015
06/2015
07/2015
08/2015
09/2015
10/2015
11/2015
12/2015
01/2016
02/2016
03/2016
04/2016
05/2016
06/2016
07/2016
08/2016
09/2016
10/2016
11/2016
12/2016
01/2017
02/2017
03/2017
04/2017
05/2017
06/2017
07/2017
09/2017
10/2017

Colegas de Tortuga

Radio Enlace
El Mascarón de Proa
Rafa Basa
Rock Metal
Onda Salvaje
Alianza
La Jungla Rock
La Guarida de Morgan
Solo Rock
Los + Mejores
Metallia
TNT Radio
Onda Merlín
La hora del Guardián (Foro)
La Prisión del Placer
Anecdotario del Rock

Súbete al Galeón

Recuerda, en directo

Domingos a las 22:00



El Catalejo



La Perla Semanal

Abórdanos

El Zoco

martes, septiembre 29, 2009

Concierto. Deep Purple. Madrid. 15 de septiembre de 2009

Deep Purple. 15 de septiembre de 2009. Palacio de Vistalegre

Tardaron muchos años en venir por primera vez a España. Tuvo que ser en la gira del fantástico “Perfect Strangers” cuando los Deep Purple tocasen en nuestro país y llenaran el Campo de Fútbol del Rayo Vallecano, allá por el verano de 1985. Desde entonces sus visitas son bastante frecuentes y se han convertido en un clásico al que merece la pena ver siempre que sea posible. Con la formación que lleva años junta, los eternos Paice, Glover y Gillan y los añadidos y perfectamente integrados Airey y Morse, poder disfrutar de canciones que forman parte de la historia de la música debería ser siempre un aliciente para los amantes del Rock. Pero en esta ocasión, ya fuera por lo elevado del precio de las entradas, por coincidir con partidos de fútbol de los dos equipos de Madrid o por inaugurar oficialmente un otoño que viene repleto de conciertos, la asistencia al Palacio de Vistalegre fue muy escasa. Demasiado para una banda tan histórica que, a pesar de todo, disfrutó sobre las tablas y se sintió arropada en todo momento por un público en general de más edad que lo que es habitual en los conciertos de Rock.

Para hacer menos incómodo a la vista la floja asistencia el coso de Vistalegre fue enfundado con telas que taparan el graderío y el resultado aparentaba una sala-carpa que, pese a no permitir a los asistentes sentarse, mantuvo un sonido excelente y resultó mucho más coqueta que lo que podría haber significado mostrar el frío cemento de un graderío vacío.




Deep Purple no tienen disco nuevo en el mercado, de forma que el repertorio que iban a desgranar durante la hora y media de concierto haría un repaso de sus éxitos más conocidos, especialmente centrados en los temas que menos castigan la garganta de Ian Gillan. Desde el primer momento con los acordes de “Highway to Star” íbamos a poder contemplar al mítico cantante sufriendo no sólo en los tonos más altos, sino a lo largo de todas las partes de unas canciones que hace demasiados años que le cuesta muchísimo cantar. Su sufrimiento sería algo menor en los temas de “Rapture of the Deep”, mucho más adecuados a sus tesituras vocales actuales, pero menos directos y que obligan a dejar en el tintero canciones que todos soñaríamos con ver en directo, como “Lazy” o “Child in Time”.

A pesar de ello, ver a Deep Purple en acción no deja de ser una maravilla. Glover, el viejo pirata disfrutando con su enorme bajo como si no pasaran por él los años. La majestuosidad de Airey en los teclados, imprimiendo un sabor especial a los sonidos de su Hammond y mucho más cercano y simpático que John Lord. La sonrisa permanente de Steve Morse, que no oculta una técnica impecable y una apropiación de todos los temas como si hubieran sido escritos por él mismo, por no hablar de su lucimiento en “The well dressed guitar”, preciosa pieza alejada del clásico solo virtuoso y aburrido. Y sobresaliendo la figura de Ian Paice. Su actuación fue una clase magistral de cómo tocar la batería. En tiempos en los que el doble bombo parece ser la estrella de cualquier baqueteador, en momentos en los que los baterías tratan de destacar, a veces sin sentido, ver y escuchar a Paice es simplemente una delicia. Lástima que “The Mule” el único solo de batería que debería permitirse en un concierto ya no esté en el repertorio. Hasta en eso es modesto. Una lástima porque seguro que todos los habríamos disfrutado con ganas.




Las canciones clásicas como “Strange kind of woman”, “Fireball”, “Perfect Strangers” o “Space Trucking” consiguieron superar el momento algo más pesado de “Wring that neck”, descanso obligado para Ian Gillan pero que no deja de parar en demasía el concierto, por mucho que Don Airey intente variarlo incorporando desde la intro de “Mr. Crowley” hasta aires clásicos. Mucho más celebradas serían la eterna “Smoke on the water”, tema imprescindible aunque tocado mucho más lento de su tempo normal y los bises a cargo de una descafeinada versión de “Hush” y una acertada interpretación de “Black Night” con la ayuda del público que era consciente de que noventa minutos es lo más que puede conseguirse del cantante que enseñó con sus gritos a tantos y tantos vocalistas a pulir su técnica.

Sonido perfecto, sobria escenografía y profesionalidad sobre el escenario, unidos a canciones míticas. Es lo que hoy ofrece Deep Purple. Y en un mundo en el que muchas bandas buscan reinventarse a sí mismos no es poco. Ellos fueron unos de los pioneros y allí siguen. Y que sea por muchos años. (Texto: Fernando Checa, en Solo-Rock. Fotos: David Esquitino)

Etiquetas:

---------------------------------------------